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La devoción a Santa Marina en Salamanca y Portugal

Vista de la curva del Duero en el antiguo lugar de SANTA MARINA de LA VERDE
Muy importante en la historia de Aldeadávila ha sido esta santa, y hay que desechar la idea de que era original de este pueblo, porque hasta en Corporario ha tenido ermita.
Pudiera ser que esta devoción fuera traída por los castellanos de la Rioja, porque en la temprana fecha de 1209 está documentada en la antigua villa riojana de Letesma… y los mismos repobladores riojanos pudieron traerla, eso sí a sus propios asentamientos o lugares.
Así, están documentadas hacia 1605 en las siguientes poblaciones: Aldeadávila, Corporario, Yecla de Yeltes, Miranda del Castañar (sin renta), Cepeda del Castañat, y Escurial de la Sierra. Lo que también se da normalmente en estos casos: discusión sobre el depósito de reliquias: Aldeadávila, Francos (Machacón) y Baçal (en Bragança).
Traemos aquí la Leyenda de Santa Marina:
“Según cuenta la tradición, en tiempos de la dominación musulmana vivía con sus padres en el pueblo de Las Uces (Salamanca), una joven cristiana de gran hermosura llamada Marina.
Al parecer, era una familia muy humilde, labradores del campo, con penurias y necesidades. Cuenta la leyenda cómo cierto día mientras Marina se encontraba en el campo cuidando del rebaño familiar, apareció a lomos de un enorme caballo blanco un jeque muy galán y arrogante. Éste, al ver a la jovencita y guapa muchacha quedó prendado de su hermosura, y desde ese mismo momento se propuso conquistarla. Por el contrario, como veía que Marina no cedía, decidió obtenerla por la fuerza. La situación para la joven zagala se volvía turbia por momentos, y al verse Marina en peligro, miró al cielo, y con voz firme y segura, invocó a la Virgen María para que la auxiliase, ya que ansiaba librarse de aquel caballero que no deseaba.
La Virgen María, al escuchar sus plegarias, bajó del Cielo y le ayudó”
A continuación vamos a ver la versión portuguesa de Mogadouro:
“Santa Marina o Mariana, como fue conocida debió de haber nacido en Lagoaça hacia 1420 (en dichos años esta población pertenecía al concelho de Mogadouro). El autor del “año histórico” le da el nombre de Mariana, a pesar de que el primero parece el más correcto.
La tradición portuguesa la da como natural de Mogadouro, distrito de Bragança. Otro autor Gil Gonçalves de Avila en la primera impresión de su “Theatro de Salamanca” dice que ella era natural de Portugal, pero en una segunda edición indica que: “a esqueceu mas nâo se atrveu a dar-lhe a naturalidades de España”.
En realidad no hay documentos que prueben su existencia en términos reales (las fechas dadas… apenas podemos opinar de documentos, a pesar de que en Portugal “se dice haberse retirado para la provincia de Salamanca por los años de 1450”). Esta aseveración se juzga infundada, a no ser por las gracias e indulgencias que el papa Calixto III prometió a los devotos que favorecieran las obras de su primer ermita, y como este pontífice gobernó entre los años 1453 a 1458, se intuye la época.
El cuerpo de Santa Marina está sepultado allá donde fue grande su veneración, en sepulcro de mármol, en la iglesia del Convento de La Verde, de la Orden franciscana, situado a pocos kilómetros de la tierra que la vió nacer, en el Obispado de Salamanca, junto al río Duero, en la raya o “raia” fronteriza.
“Quando ainda jovem, conta a lenda, se retirou para este lugar onde viveu até a morte numa gruta em vida solitaria e cotemplativa”.
Era tanta la veneración por la santa, que los habitantes de aquellos contornos tenían por sus excelsas virtudes, que construyeron un Templo para favorecerse de que el Papa había concedido gracias, indulgencias a quienes participaran en la construcción del convento de Santa Marina de La Verde.
La cabeza de la Santa, incrustada en plata, se guarda con veneración en su iglesia, y es dada a besar el día 4 de cada año.

Base de la presa de Aldeadávila, el 28 de julio de 1956
La tabla original de Santa Marina. Convento franciscano

El autor Gil González Dávila, en su obra: “Historia de las antiguedades de la ciudad de Salamanca…” escrita en 1604, y que ve la luz en la imprenta en el año 1606, describe de la entonces comarca de Ledesma 4 zonas dignas de admiración, por sus edificios religiosos más reseñables, o por la belleza natural de las arribes del Duero.
En nuestra comarca de Las Arribes describe las poblaciones de Mieça y Aldea de Auila, que en otra entrada os comentaré con más calma.
Del convento franciscano de La Verde, me ha llamado la atención la existencia, en 1604 de una tabla de madera, con el texto en latín que os transcribo arriba.
Supongo que esta tabla, valiosísima, la rescatarían los frailes franciscanos, en el momento de la evacuación del convento en 1843, por culpa de la desgraciada “Desamortización de Mendizábal”. Si no se ha perdido dicha tabla, me imagino que se conservaría en el Convento franciscano de Santa Clara, en Ciudad Rodrigo, convento mayor al que pertenecía el nuestro de Las Arribes.

Aspecto actual del convento de Santa Marina, restaurado por Iberdrola entre 1950-1960
SANTA MARINA de LA VERDE (ALDEADÁVILA). Salamanca
Iglesia de Santa Marina
De WikiSalamanca – Enciclopedia libre de Salamanca
Santa Marina o La Verde era un lugar independiente de Aldeadávila de la Ribera hasta el s.XV ó comienzos del XVI. Estaba unido con Rivas, y La Code de Mieza a través de una antigua calzada. Esta era muy utilizada, en un remanso del río para vadearlo y cruzar a la región limítrofe de Portugal. Actualmente forma parte del entorno del Salto de Aldeadávila, muy próximo a los mejores Miradores y Muladares de las Arribes del Duero:
Mirador Picón de Felipe
Mirador del Salto de Aldeadávila
Mirador del LLano de la Bodega
Los principales cronistas de este Monumento han sido Gonzaga, Dorado y sobre todo Fray Juan de San Antonio, quien vivió en el convento hacia 1742.
Fue habitado desde la Alta Edad Media con eremitas, y posteriormente se le incorpora la célebre Leyenda de Santa Marina. Al primitivo eremitorio del siglo XIII llamado Nuestra Sra. de Manzanera o Manzanedo, se le fueron incorporando construcciones y edificios según se fue ampliando la misión religiosa, de peregrinos y eclesiástica. El infante Don Sancho Pérez de Paz, entre 1293 y 1322 le dotó de patronazgo. En el siglo XV , hacia 1444 los Condes de Ledesma entregaron el eremitorio a la Provincia de Santiago de la Orden franciscana. En 1455 se le concede una bula papal para conseguir indulgencias para su construcción, entre todos los vecinos de la comarca. La obra realizada en el s.XV fue modesta, porque en 1501 no habitaban más de 12 ó 15 relifiosos.
Hacia 1523 se decide por la Orden establecer un estudio de Gramática. En 1695, el Duque Francisco V de la Cueva daba cada año al convento una limosna de 300 reales, para el mantenimiento de los oficios.
Durante los siglos XVII y XVIII las familias ricas y de la baja nobleza de Aldea Dávila de la Ribera del Duero envían a sus hijos a estudiar Gramática y Ética, así como a formarse como religiosos, pero también de toda la comarca. Fue centro de devoción de toda la comarca, desde Mieza, La Zarza, Vilvestre, Aldeadávila, pero también de los Concejos portugueses de Mogadouro y Freixo. En él residían unos 30 frailes franciscanos de la Orden Menor de San Miguel, y nos dice Madoz en 1845 que se daba culto a Nuestra Señora de La Zarza.
El Convento de Santa Marina de la Verde, que se encontraba en ruinas desde la Desamortización de Medizábal de 1834, fue restaurado por Iberduero en 1960 con motivo de la construcción del Salto de Aldeadávila. Actualmente forma parte del Poblado del Salto (construido para los trabajadores de la presa) y funciona como hospedería.
Se compone de dos partes: la Hospedería que era el convento de los frailes de San Francisco y la Iglesia restaurada con bastante primor, incluso detalles escultóricos procedentes del s.XV. El retablo de la iglesia se trasladó a la Ermita de la Santa de Aldeadávila, y varias piezas escultóricas están en el núcleo de la villa.
“Laverde está en territorio de Aldeadávila de la Ribera, la corte de la región, la villa para los comarcanos…En una de estas laderas del tajo del Duero, en medio de lo que queda de una que debió de ser huerta frondosa, se alzan las ruinas del convento de Laverde, retiro en un tiempo de los religiosos menores. En la portería, sobre la puerta y debajo de un escudo con los cinco estigmas, se lee, enteramente ahumada, esta inscripción:
Entre la vida y la muerte no ai espacio ninguno; en un instante se acaba lo que se vive en el mundo. Año de MDCCLXIX”
Lo más interesante es la Iglesia, del s.XIII, y su portada del siglo XV formada por un arco de medio punto con grandes dovelas, con los escudos de armas de los I Duques de Alburquerque D. Beltrán. La decoración en su interior refleja, en un ambiente franciscano, la fascinación que sentían los monjes por el entorno natural y verde de Las Arribes: zarcillos, temas vegetales, lamentablemente en estado malo de conservación.
[editar] Referencias
Miguel de Unamuno, en Ecos Literarios, Salamanca, 19-marzo-1898
“Obras completas” de Luis Mata Martín
“El arte en los monasterios y conventos despoblados de la provincia de Salamanca”, Jaime Pinilla González. Ed. Universidad de Salamanca, 19878. ISBN: 84-748-100-27
Leyendas árabes de las Arribes , Romancero medieval de las Arribes, Cancionero salmantino, El Toro de Aldeadávila,Picón de Felipe,El habla de la Rivera, Los toros en Las Arribes
Río Duero: la pesca de lampreas en Mieza
Os paso la descripción que hace Madoz en 1847 de la bella localidad riberaña de Mieza. Se deja notar la emigración a América, sus telares de lino artesanales, sus guindales, y sobre todo la pesca de lampreas en el río Duero.
El comercio con Portugal se realizaba por la Aduana de Aldeadávila, que estaba situada en Laverde (Santa Marina), gracias a una maroma. La maromas, realizadas por los artesanos de estos pueblos, cumplieron muchas funciones: paso del contrabando, auxiliar en las transacciones de las aduanas, aduanas como la de Vilarino realizaban el comercio de una manera oficial gracias a ellas, para retejar y recomponer campanas de la Torre de Aldeadávila, étc.
o Mieza: “L. S.[1] de España, provincia y obispado de Salamanca, Roda de su nombre[2].
A.P. 280 vecinos, 1.086 habitantes[3], 1 parroquia, 2 ermitas. Situado sobre una colina que parece ser un magnífico observatorio; tiene á sus pies á la Verde y el Duero, y enfrente a las cuatro altísimas rocas llamadas los cuatro Evangelistas[4].Todas sus inmediaciones están cubiertas de viñas, olivares, guindos y otros muchos frutales. Industria: telares de lino. Confina por el Norte con Aldea Dávila[5], por E. con la Zarza de Pumareda, y por S.con Cerezal de Peñahorcada, y por O. con Portugal, de donde la divide el “espresado” río Duero, en que se pescan muy buenas lampreas. Dista 16 leguas de la capital y 10 O.S.O. de Ledesma[6]. Contr. 5,711 rs, 1 mr. Derechos enagenados 1,058 rs. 13 mrs.
Fuente: “Historia inédita de las Arribes”, p.148.
[1] L.S. de España: Lugar Señorío.
[2] Las Rodas del partido de Ledesma, perduran, por tanto entre los siglos XIV, y la creación definitiva del partido judicial de Vitigudino en 1.833.
[3] El ratio de habitantes/vecino de Mieza sería:3,8 (1,8 hijos por familia). El ratio de Aldea Dávila en la misma fecha era 4,34 (2,34 hijos por familia), un 23% superior al de Mieza, lo que daría pie a pensar que la emigración a América había causado ya más estragos en Mieza, pero en ambas poblaciones se dejaba notar.
[4] Símbolo muy hermoso de las creencias poupalres. También símbolo “totémico”. Se podría investigar la antigüedad de esta “asociación”.
[5] Solventa el error cometido con los límites de Aldeadávila.
[6] Marca exactamente las mismas distancias a Ledesma y a Salamanca, que desde Aldea Dávila.
La simbología medieval en Las Arribes

Es conocido que los artistas, o canteros en la Edad Media y en el Renacimiento, también dejaban en sus obras artísticas, su “sello”, su propia impronta. Muchas veces se ha tratado de ver en estas espresiones, una simbología de algún señor feudal, una obligación que le imponía el Señor… Sin embargo, muchas veces, se trata de dejar impresa una señal eclesiástica… y otras veces, simplemente se indican factores económicos, como es el caso de La Flor del olivo de Aldeadávila, grabada en forma de cenefa en la base de la puerta gótica de la Iglesia, y que el Técnico Francisco Marquina ha logrado reproducir en formato electrónico. Habla de la importancia del olivo y del aceite de oliva en la economía del Concejo de Aldeadávila, y en toda la Comarca de las Arribes, desde Villarino hacia el Sur, tanto en la alimentación diaria, como en el número de tierras dedicadas a su cultivo.
Los Muros de contrafuerte Sur 3 y 4 de la Iglesia de El Salvador de Aldeadávila se observan 3 claros rebajes para sostener una estructura antigua de madera.
Al igual que en otras muchas iglesias, en ésta también hubo edificaciones o estructuras de madera anexas a la iglesia, con diversas finalidades.
Aldeadávila de la Ribera, 30 de abril de 2009.


