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El infante Fernando Alfonso (1341-1350): Señor de las aldeas de LEDESMA

Materiales medievales desperdigados por el Conjunto histórico de Aldeadávila
En la época de creación de la Nación portuguesa (1139), la reacción castellana y leonesa consiste en la fortificación del territorio de Ledesma (Arribes de Salamanca), y la señorialización del territorio principalmente por las Órdenes religioso-militares, como la de Santiago que tuvo en la zona de Barruecopardo- Mieza- Aldeadávila una de sus zonas principales.
A esta primera época de defensa frente a las incursiones del rey Alfonso Henriques, es también la defensa frente al rey labrador Dom Dinis la causa principal del dominio sobre las Arribes por parte del infante Sancho I Peh. en los primeros años del siglo XIV, y es cuando aquí comienza claramente el dominio de Señores feudales de la Corte castellana sobre las aldeas de las Arribes, desde Mieza hasta Villarino de los Aires.
Vamos a seguir cronológicamente este proceso, que viene detallado en el documento:”Repoblación de la Villa de Garrovillas” obtenido del “Memorial Histórico español” de la Real Academia de la Historia, 1855.
Infante D. Fernando Alfonso, Señor de Ledesma (1341-1350)
“El D.Alfonso, rey de Castilla y señor de Vizcaya, que figura en el privilegio, creo que sea D.Alfonso el Onceno, que fue el primero que se tituló de esta manera en 1331,… cuando fue a Valencia de Alcántara contra el maestre de la Orden, D.Gonzalo Nuño, que se había rebelado… y en ella haría la donación del infantazgo de las Siete Villas al quinto hijo bastardo, llamado D.Fernando, que tuvo en Doña Leonor de Guzmán, nacido en el mismo año que su otro hijo legítimo D.Pedro, con el que estuvo hasta que éste fue rey, los cuales tendrían 7 años[1]al hacerse esta donación. Era indudablemente este infante D. Fernando el que figura en este privilegio, porque se titulaba señor de Ledesma en 1350, según dice Ayala[2],…, compuesto de Alburquerque, Alconetar, Galisteo, Granadilla y Montemayor, á cuyas villas se agregaron Ledesma, Salvatierra y la villa de Miranda,..
Corrobora que fue éste y no otro el infante agraciado con el infantazgo, el decir su padre en el privilegio que pertenecía este señorío á su hijo mayor, que entonces era de entre los legítimos D. Pedro, al que encargaría respetase esta donación y privilegio—“
[1] Pedro I el Cruel nació en 1334. El Señorío se donaría en 1341.
[2] Canciller Pedro López de Ayala, Libro XX, cap. 9º.
Visitas de Don Miguel de Unamuno a las Arribes salmantinas (1898-1902)

- Contrabandistas en Aldeadávila, en 1903. Paraje “el Cuerno”, y empresarios vascos viendo emplazamientos de la futura Presa

Comitiva de Unamuno por las Arribes. Febrero-Marzo de 1898: Camino de LAVERDE: "La Santa Misión". ALDEADÁVILA
“La segunda excursión de D. Miguel y sus invitados a las Arribes tuvo lugar en los primeros días de mayo de 1902. El 21 de enero, su amigo Leopoldo Gutiérrez se la proponía para realizar en Semana santa, y el 11 de marzo le contestaba Unamuno:*Desde que recibí su carta del 29 de enero, no pienso más que en la posibilidad de que la excursión de esta Semana Santa la hagan por esta provincia (Salamanca). Se lo escribí a Maeztu y si Vds. lo deciden vendrá él. hay aquí dos regiones dignas de visitarse, la Ribera del Duero y la Sierra de Francia, pudiendo correrse de esa a la de Candelario. Si lo acordasen avísenme con tiempo y lo tendremos todo dispuesto. yendo conmigo habrá la ventaja de disponer de los maestros y aún de los alcaldes; no hace falta más carta de recomendación que mi presencia. Lo deseo mucho y lo desea Maeztu…”.
Refranero de BARRUECOPARDO: por las ARRIBES salmantinas
“Si vas a Barrueco, lleva la merienda en el cuerpo.
Los de Vilvestre consideran a las gentes de “Barruecopardo poco hospitalarios”. Se observa que sus relaciones son bastante superficiales unos con otros. Si quien lo indica es de Villasbuenas, suele responder:
Pero si vas a Villasbuenas lleva la merienda y la cena.
En Barruecopardo, las hay como cardos.
La persona que lo expresa se siente, tal vez dolorida por algun fracaso de amistad o amoroso.
Vilvestre, corral de cabras; Saucelle, de los cabritos;
Mieza, de los borrachos; Barrueco, el de los bonitos.
La desvalorización de los otros tres lugares es utilizada como trampolín para el ensalzamiento propio. El orden de los topónimos se alterna dependiendo del origen del interlocutor, que siempre pertenece al que sale más beneficiado.
Barrueco fino, el pellejo de vino.
Barrueco, piel del diablo.
Estos dichos son aplicados por los vecinos de los pueblos cercanos, con la intencionalidad de expresar su desprecio.
Barrueco ya no es Barrueco, que es el segundo Madrid,
cuando se acaben los rollos, vamos todos a pedir.
Este vaticinio metafórico, expresado por personas mayores del lugar, fue como un anticipo del fin de la explotación minera, que durante años fue la principal fuente de bienestar local. La demanda de armamento durante la Segunda Gran Guerra hizo que el wolframio alcanzase mayor valor. Los habitantes del pueblo salían a buscar “piedras” de chelita y wolfram para después venderlas a alto precio.
Gentilicio: barruecopardenses, barruecopardinos, pardinos, piel del diablo.”
En la comarca de LAS ARRIBES solemos referirnos a esta población como BARRUECO. Recientemente, los esfuerzos para la recuperación del Patrimonio se basan en recuperar los restos del CASTILLO fundado por la Orden de Santiago ya en el siglo XII. Fue también Villa del Obispo de SALAMANCA.

Ermita y cruces de Barruecopardo
BARRUECOPARDO
Las lampreas de MIEZA: Arribes de Salamanca

El río Duero y el Picón de Felipe (Salamanca)
Os paso la descripción que hace Madoz en 1847 de la bella localidad riberaña de Mieza. Se deja notar la emigración a América, sus telares de lino artesanales, sus guindales, y sobre todo la pesca de lampreas en el río Duero.
El comercio con Portugal, ya desde el siglo XVIII se realizaba en la frontera salmantina por aduanas: una de las más importantes, y situada en plenas Arribes fue la Aduana de Aldeadávila, que estaba situada en Laverde (Santa Marina), gracias a una maroma.
La maromas, realizadas por los artesanos de estos pueblos, cumplieron muchas funciones: paso del contrabando, auxiliar en las transacciones de las aduanas, aduanas como la de Villarino realizaban el comercio de una manera oficial gracias a ellas, para retejar y recomponer campanas de la Torre de Aldeadávila, étc.
Por la época en que los colaboradores de Madoz visitaron Las Arribes, hacia 1844, destacan de Mieza la abundancia de lampreas, debido a que el paisaje del río facilitaba su pesca: el aspecto era muy diferente del actual, con estrechos, cascadas y unos vados del río que facilitaban su pesca, sobre todo junto al denominado “Cachón de Mieza”.
He aquí la descripción de Madoz:
o Mieza: “L. S.[1] de España, provincia y obispado de Salamanca, Roda de su nombre[2].
A.P. 280 vecinos, 1.086 habitantes[3], 1 parroquia, 2 ermitas. Situado sobre una colina que parece ser un magnífico observatorio; tiene á sus pies á la Verde y el Duero, y enfrente a las cuatro altísimas rocas llamadas los cuatro Evangelistas[4].Todas sus inmediaciones están cubiertas de viñas, olivares, guindos y otros muchos frutales. Industria: telares de lino. Confina por el Norte con Aldea Dávila, por E. con la Zarza de Pumareda, y por S.con Cerezal de Peñahorcada, y por O. con Portugal, de donde la divide el “espresado” río Duero, en que se pescan muy buenas lampreas. Dista 16 leguas de la capital y 10 O.S.O. de Ledesma[6]. Contr. 5,711 rs, 1 mr. Derechos enagenados 1,058 rs. 13 mrs.
La pesca de lampreas en las Arribes era muy apreciada ya desde antiguo, y parece ser que personajes salmantinos de la realeza eran aficionados a ellas, como el infante Sancho I Pérez, nieto de Alfonso X el Sabio, Señor de ledesma, y que gustaba de estar entre Laverde y Mieza, entre 1300 y 1314. Hallamos una bella descripción de estos hechos en 1604, por el cronista salmantino González Dávila:
Pocos años después, el rey Alfonso XI, el montero, también salmantino volvería a estas tierras, amante de la naturaleza, y los parajes hermosos, las pesca y la caza, pero de momento, no he encontrado el texto.
“No da menos espanto la grandeza del rio Duero, que regando los términos de Mieça, lugar pequeño, haze vn salto, dexandose caer de un despeñadero abaxo, que es causa de que las lampreas que suben de la mar, al agua dulce, paren sin poder pasar adelante, donde mueren y las matan, auiendo subido quarenta leguas de espacio.”
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[1] L.S. de España: Lugar Señorío.
[2] Las Rodas del partido de Ledesma, perduran, por tanto entre los siglos XIV, y la creación definitiva del partido judicial de Vitigudino en 1.833.
[3] El ratio de habitantes/vecino de Mieza sería:3,8 (1,8 hijos por familia). El ratio de Aldea Dávila en la misma fecha era 4,34 (2,34 hijos por familia), un 23% superior al de Mieza, lo que daría pie a pensar que la emigración a América había causado ya más estragos en Mieza, pero en ambas poblaciones se dejaba notar.
[4] Símbolo muy hermoso de las creencias poupalres. También símbolo “totémico”. Se podría investigar la antigüedad de esta “asociación”.
“Lamprea (RAE)”:
2. “f. Pez de río, semejante a la lamprea de mar, de la cual se diferencia principalmente en no pasar de tres o cuatro decímetros de longitud, ser negruzco por el lomo, plateado por el vientre, y tener muy separadas las dos aletas dorsales. Vive por lo común en las aguas estancadas y en los ríos de poca corriente, y es comestible. “
La tabla original de Santa Marina. Convento franciscano

El autor Gil González Dávila, en su obra: “Historia de las antiguedades de la ciudad de Salamanca…” escrita en 1604, y que ve la luz en la imprenta en el año 1606, describe de la entonces comarca de Ledesma 4 zonas dignas de admiración, por sus edificios religiosos más reseñables, o por la belleza natural de las arribes del Duero.
En nuestra comarca de Las Arribes describe las poblaciones de Mieça y Aldea de Auila, que en otra entrada os comentaré con más calma.
Del convento franciscano de La Verde, me ha llamado la atención la existencia, en 1604 de una tabla de madera, con el texto en latín que os transcribo arriba.
Supongo que esta tabla, valiosísima, la rescatarían los frailes franciscanos, en el momento de la evacuación del convento en 1843, por culpa de la desgraciada “Desamortización de Mendizábal”. Si no se ha perdido dicha tabla, me imagino que se conservaría en el Convento franciscano de Santa Clara, en Ciudad Rodrigo, convento mayor al que pertenecía el nuestro de Las Arribes.

Aspecto actual del convento de Santa Marina, restaurado por Iberdrola entre 1950-1960
