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El legado de Sor ALEGRÍA en Melilla (1880-1960)

La Actualidad Melillense, 1909
He encontrado este blog melillense donde nos dan una biografía detallada de nuestra paisana Juliana Garrido Caballero (1880-1960), hermana franciscana, y de la labor que realizó en Melilla. Tomó el nombre religioso de Sor Alegría de Jesús.
Muchos religiosos y misioneros ha dado esta comarca, señal de su generosidad, y de su entrega: Juan Conde, Ignacio Santos, Rafael Vicente, Bonifacio Barbero Martín…Sor Alegría….Sin duda una tierra con muchas vocaciones religiosas: hubo años en Aldeadávila en los que casi todas las familias tenían alguno de sus hijos religiosos, y que esparcieron el nombre de nuestra tierra por todo el mundo.
Les dejo el enlace al blog melillense:
http://melillacampaade1909.blogspot.com/2009/06/sor-alegria.html
Llegó a Melilla en 1905, con sólo 25 años, y su misión era ayudar a los enfermos y heridos que la Guerra de África iba dejando por el camino. Tuvo actos muy generosos con los enfermos, como donar parte de su piel, y es descrita con bellísimas palabras, como:
“…Es un ángel de Caridad que ha prestado al bisturí su carne de heroína, reclamada por la salud de un soldado. Su nombre merece las bendiciones de todos; ahogando el dolor por el imperio de su espíritu bien templado dejó que la cuchilla del cirujano rayase su piel de virgen puestos los ojos en el bien del prójimo y el corazón en lo alto. Sor Alegría ha trabajado sin descanso en los hospitales durante la Campaña con sus hermanas las religiosas del Buen Consejo y ha terminado por poner a su obra hermosa un digno remate, con el cruento sacrificio. ¡Sor Alegría, mujer de carácter abierto todo alegría como el nombre que lleva, su figura no se apartará fácilmente de los que han tenido sus cuidados, su celo exquisito y su inagotable caridad a la cabecera del lecho del dolor…”
El Rey Alfonso XIII le concedió diversas distinciones por su tabajo, y su dedicación a los demás, entre ellas La Cruz del mérito militar. Los franceses también le han concedido la Legión de Honor de Francia, una distinción que tienen muy pocos españoles. También la ciudad a la que dedicó gran parte de su vida: MELILLA le concedió la medalla de oro, y la medalla de plata de su ciudad.
En la Villa de Aldeadávila se le ha dedicado una calle, junto a la Casa Parroquial, y que conduce a la Plaza Mayor, y tenemos un retrato suyo en nuestro Ayuntamiento. No me suena que se la haya concedido distinción o medalla alguna de la Villa de Aldeadávila; tampoco una sencilla placa que nos hable de su vida, sin duda muy interesante.
La Ciudad de Melilla le ha dedicado en pleno centro, y junto a la Avenida del Rey Juan Carlos una de sus calles más emblemáticas.
NOTA: Si algún familiar suyo puede facilitarnos fotografías o algún dato adicional, se lo agradeceríamos mucho.
La importancia de la conservación de la NATURALEZA


Las monitoras del Parque natural de Las Arribes del Duero explican hoy a los más pequeños de la comarca la importancia de la Naturaleza en nuestras vidas.
El ser humano no puede continuar dando la espalda a la Naturaleza, necesitamos disfrutar de ella y preservarla para las generaciones futuras.
¡A hí tenemos a los más peques del CRA La Ribera!.
El futuro de la comarca y de la naturaleza en sus manos, esperemos que la cuiden con más cariño que nosotros.
A pesar de que el tiempo fue soleado durante toda la semana, hoy estuvo con lluvia primaveral, por lo que estos jovencitos tuvieron que conformarse con celebrar el DÍA DEL ÁRBOL en el interior del colegio. En los próximos días los 300 árboles de especies autóctonas cedidos por Patrimonio Natural y las Casas del Parque podrán ya ir fecundando sus raíces junto a la Laguna del Rocoso.
Gracias Roberto una vez más por tu empeño, y la información que nos facilitas.
DIA DEL ARBOL en LAS ARRIBES de ALDEADÁVILA, Salamanca

Cartel de la convocatoria
Hoy, día 18 de abril se celebra el DIA DEL ARBOL 2010, junto a la laguna de EL ROCOSO, muy cerca del casco urbano de ALDEADÁVILA.
El acto, como en las ediciones anteriores, está organizado por el Excmo. Ayuntamiento de Aldeadávila, a través de la Oficina de Turismo y Visitantes de la localidad (Roberto), y cuenta con la colaboración del Colegio La Ribera, la APA, y Patrimonio Natural de Castilla y León, que con sus Casas del Parque de Fermoselle y Sobradillo colaboran nuevamente en este evento.
En esta ocasión está previsto que las más jóvenes, y las que no somos tanto plantemos cerca de 300 árboles de nuestras especies autóctonas, para embellecer una zona del pueblo, en el que las aguas de la laguna destacan sobre el fondo de la Sierra de Mogadouro.
Quedáis todos/todas invitados a este acto.
El apellido HERRERA y los franciscanos de LA VERDE (Aldeadávila)

- Calzada medieval que unía LA VERDE y RIVAS con ALDEADÁVILA
Rastros de la importancia medieval y hasta el siglo XIX de la calzada que unía La Verde con Rivas y Aldeadávila; junto al admirado Picón del Tío Felipe y Salto del Gitano.
En 1609 el hijo natural de Juan Holgado y María Redondo -y nacido en Aldea de Ávila, hacia 1582(?)- adopta el nombre religioso franciscano de Fray Joannes de Herrera -Fray Juan de Herrera-, evidentemente no por motivos familiares, ni de sangre, sino en recuerdo de otro franciscano salmantino fallecido hacía pocos años en el Yucatán mejicano, exactamente en 1567, es decir, aproximadamente 15 años antes del nacimiento de este segundo fray Juan de Herrera.
Las razones para llamarse Fray Juan de Herrera parecen claras: la gran admiración que sentía el joven aldeavileño por la figura del estudioso franciscano, escritor y uno de los primeros evangelizadores del Yucatán. Me imagino que el deseo de adquirir tal nombre sería también de otros muchos jóvenes, así que la concesión de tal distinción pudiera ser por una relación familiar, o porque el primer Fray Joannes de Herrera también fuera de nuestro pueblo… ¡casi imposible saberlo!.
La influencia del Convento franciscano de La Verde en Aldeadávila fue tremenda y muy grande en toda nuestra provincia: muchos jóvenes con ansias de adquirir un nombre, y de lograr una buena posición seguían este camino: Convento de La Verde-Salamanca y daban el salto a América: donde todas las aventuras y posibilidades eran pocas para personas con tanto ánimo y energías…
Lo que sí parece claro es la gran influencia de los franciscanos de Laverde en Aldeadávila, su comarca y en general en Salamanca, así como que muchos salmantinos estuvieron ya en el siglo XVI en Méjico, donde tuvieron un papel muy señalado en el Yucatán: los hermanos Bracamonte, Juan Caballero, Yelves (Yeltes?).
Los apellidos Santiago y Herrera ya están presentes en Aldeadávila en el siglo XVI en figuras muy importantes en su época, personas que fueron enriqueciendo el pueblo y dando lugar a eso que se ha dado en llamar “la proyección urbana de Aldeadávila” “su vocación urbana“, su proyección como centro urbano más importante de Las Arribes salmantinas. A todo este enrquecimiento fruto del Convento, hay que unir el impulso poblacional que nos aportan los moriscos en el siglo XVI y los judeoconversos portugueses del siglo siguiente.
El apellido Herrera perduró en el tiempo en todas estas familias de Aldeadávila: unas porque aspiraban a tener expediente de nobles, otras porque dieron importantes políticos, escritores o religiosos que evangelizaron en América o Filipinas.
En el siglo XVII tenemos, por ejemplo: Isabel de Santiago Herrera (1630), Lucía Herrera (1689), Catalina Herrera, María Herrera, María Barreña y Herrera (1687), pero sobre todo Fray Alonso Sendino Herrera (1640-1740) -quien dió un impulso importante a la Universidad de Manila, Filipinas-. Y la desconocida figura de Juan Caballero de Santiago Herrera (1669) abogado de éxito en Aldeadávila, cuya figura da para un estudio más detallado, y con una larga descendencia, fruto de sus tres matrimonios.
En el siglo XVIII, ya obtenida la declaración real de Villa, creo que en tiempos de Felipe IV, el apellido continúa generando personajes notables: José Martín Herrera, el Padre Joseph Hernández Herrera y los dos Ministros del Caballero y ministros con Carlos III y Carlos IV: Gerónimo Manuel y Joseph Antonio Caballero, ambos en su largo nombre, conservaban su apellido, su ascendencia Herrera.
A partir de 1812, y la marcha de los franceses, que tuvieron un destacamento importante en nuestro pueblo, parece que el orgullo, y el sentimiento urbano del pueblo han desparecido: y no es para menos, la Desamortización de Mendizábal fue todo un drama aquí. No obstante, el siglo XIX todavía nos da abogados, y figuras políticas de primer orden en toda España, también religiosos y cardenales. Es el epílogo de “esta vocación urbana y universal” en la mentalidad de Aldeadávila, en gran parte de estas figuras continúa el apellido Herrera de segundón: Manuel Caballero del Pozo y Herrera (Rector de la Universidad de Salamanca y Diputado en las Cortes de Cádiz de 1812), su hermana María Caballero del Pozo y Herrera, el Cardenal de Santiago de Cuba y de Santiago de Compostela José María Martín Herrera (1835-1922), y el poco recordado en nuestra comarca Cristóbal Martín de Herrera (1831-1878), que llegó a ser Vicepresidente del Congreso de los Diputados de España, y brillante escritor de obras del Derecho español.
Una historia, la de las familias Santiago, Caballero y Herrera, que ha quedado guardada en este rincón de España en tres obras arquitectónicas: el Humilladero del Santo Cristo, las Cruces de Santiago y de San Marcos, además de varios palacetes de los siglos XVIII y XIX que esperan su catalogación monumental por parte de Patrimonio de la Junta de Castilla y León.
Todas estas pequeñas historias, y algunas más están escritas en cada calle en la nueva señalización que está realizando el Ayuntamiento de Aldeadávila.
Apuntes sobre los jesuitas en las Arribes salmantinas

Teso San Cristóbal de VILLARINO, recientemente embellecido
Información facilitada por el responsable de la Oficina de Turismo e Información a Visitantes de ALDEADÁVILA de la RIBERA (Cortesía de Roberto Rodríguez).
No sólo los frailes franciscanos menores (gracias al Convento de La Verde de Santa Marina), y los frailes dominicos (por el Convento de La Peña de Francia) tuvieron una presencia notable en nuestra comarca de Las Arribes (sobre todo en Masueco y en Aldeadávila de la Ribera), sino también la Compañía de Jesús, gracias al seminario de Salamanca, ya en el siglo XVII.
Este seminario, regentado por los PP. jesuitas, ofrecía no sólo formación a los jóvenes, y una salida muy valiosa a su vida, sino que las personas más trabajadoras y brillantes por su inteligencia brillaron con luz propia.
Es el caso de los PP. jesuitas Juan Conde (de Villarino de los Aires), de Ignacio Santos (de la Fregeneda) en el siglo XIX, y de los frailes jesuitas Rafael Vicente y Félix Olmedo (en la transición entre los siglos XIX y XX). Estos dos últimos de Aldeadávila.
El camino parece marcarlo el P. Conde con su tesón y su gran trabajo en las misiones populares de los jesuitas en Galicia, labor que continuaron los PP Ignacio Santos y Rafael Vicente.
Los jesuitas P. Santos y P. Vicente, además de recordados en la bibliografía de la Compañía de Jesús, son también muy queridos en la Universidad de Deusto en Bilbao, donde fueron profesores y Padre espiritual.
Para todas aquellas personas interesadas en conocer un poco más de estas figuras de nuestros pueblos en las próximas entradas publicaremos su biografía, y parte de sus escritos.
Esta historia de Las Arribes, siempre tan sorprendente y amplia, que no para de sorprendernos.

La presa de ALDEADÁVILA desaguando la avenida de marzo 2010