Salamanca: La fiesta de los toros. Siglo XVI
La situación durante el Renacimiento salmantino es muy floreciente en las principales localidades de las Arribes , y los mozos pueden permitirse el costear festejos, como el caso de las fiestas del toro. Lo habitual en la segunda mitad del siglo XVI parece ser lidiar y torear un toro. Ya antes de 1.565 está comprobada la presencia de estas fiestas en Aldeadávila y en Ciudad Rodrigo.
El autor Eusebio Fernández ha extractado de los archivos municipales que en 1.575 los mozos de Aldeadávila vuelven a comprar un toro, después de 10 años de prohibición eclesiástica. Para ello el pintor Juan Bautista entrega como aportación la cantidad de 10 ducados.
Por aquel entonces, en Ciudad Rodrigo la afición también era grande, y la prohibición llegó nada más y nada menos que de mano del Papa: “En Ciudad Rodrigo, en el siglo XVI se corrían toros en la Plaza Mayor todos los días de fiesta en verano, y a veces también en invierno. Era tal la afición mirobrigense a los toros, que cuando el Papa prohibió las corridas “a coso cerrado” descubrieron la manera de burlar esta prohibición, y comenzaron a correr los toros por las calles de la ciudad cerrando las murallas, incluso por las noches.
De finales del s.XVII parece proceder la célebre copla “El Toro de Aldeadávila” recogida por el Padre agustino Fray Alonso Sendín, natural de Aldeadávila y rescatada por el filólogo Dámaso Alonso en 1.907 en Mieza, lo que parece indicar una amplia difusión por las Arribes:
“Toreu, tira la capa,
Toreu, tira el capoti,
Toreu tira la capa,
Mira que el toru te cogi
Toreu sal de la plaza…”
