El humanismo de los jesuitas Juan Conde y Rafael Vicente. Galicia y Salamanca

 

Barrio de Abajo de ALDEADÁVILA al levantar el día

Barrio de Abajo de ALDEADÁVILA al levantar el día

Rincón de la Calle Poza de 1816. ALDEADÁVILA de la RIBERA (SALAMANCA)
Rincón de la Calle Poza de 1816. ALDEADÁVILA de la RIBERA (SALAMANCA)

 

 

 

 

Toda esta información ha sido tomada de los Libros de Anales de los PP. Jesuitas, que han publicado valiosas biografías.

Desde que el P. Juan Conde ingresara en la Orden jesuita, hasta los mejores años de trabajo y publicaciones del humanista y pensador Luciano Pereña Vicente, habrían de pasar casi 100 años, en los que maduró la idea humanista de todos estos misioneros y pensadores de Las Arribes salmantinas.

En esta tierra de Las Arribes, muchos de sus hijos, huyendo de la pobreza y del trabajo en el campo buscaron una salida religiosa. No sólo los franciscanos y los dominicos tuvieron aquí mucho predicamento, sino también órdenes religiosas con un cariz claramente distinto, y muy enfocado a la enseñanza como los jesuitas, y parece que esta corriente jesuítica arranca con el P. Juan Conde (1848), y continúa con los también arribeños Ignacio Santos (1833), Rafael Vicente (1862), Félix Olmedo (1880), Bonifacio Barbero Martín (1881): los tres primeros muy implicados en las misiones populares jesuíticas de el último decenio del s.XIX y primero del XX. Aquí tuvo mucho que ver que el seminario de Salamanca en la segunda mitad del s.XIX estuviera regentado por los jesuitas, siempre deseosos de contar con figuras intelectuales, y muchachos que fueran destacando por su inteligencia.

 Vamos a ver una pequeña semblanza biográfica de cada uno de ellos, y un análisis de lo que supusieron las “misiones populares” en la mentalidad atrasada de las gentes del siglo XIX en Galicia y Castilla la Vieja. 

En 1870 ya están registradas misiones populares en Padrón, Pontevedra, Santa Mª de Balsparro, Mondoñedo y Ribadeo. 

En 1871 en Salceda (Tuy), Baiona, Caldas de Reis y Coruña. En 1872 en Sayón, Montes de Seixo, Cordeira, Cee y Corcubión,étc. 

El P. Juan Conde es la figura más destacada de los tres, y que mayor recuerdo ha conservado dentro de la Congregación, debido no sólo a su inteligencia, sino sobre todo a su gran espíritu de trabajo y dedicación, tenido y reverenciado por santo, ya en vida. 

El P. Juan Conde nace en Villarino de los Aires el 26 de julio de 1848, y muere el 14 de mayo de 1899 en Quindimil (Lugo), Galicia. 

Estudió en el seminario de Salamanca, regentado por los jesuitas entre los años 1859-1868, y poco después logra entrar, entre los primeros, en el noviciado de la provincia de Castilla, situado en el exilio en Poyanne (Landes- Francia), el 13 de junio de 1869. Se ordena el 30 de julio de 1881, a la edad de 33 años, en Oña (Burgos). Hace un año de Retórica (bajo la dirección del futuro General de la Congregación Luis Martín), y otros dos años de Filosofía. Estuvo tres años dedicado a la enseñanza en Guichon, cerca de Bayona, adonde se había trasladado el colegio navarro de Villava, y el cuarto, por razones de salud, en el Puerto de Santa María (Cádiz). Repasó Teología (iniciada en Salamanca) en Veruela y Tortosa, para acabarla en Oña (1880-1882), donde fue compañero de Francisco de P. Tarín. 

De su estancia en Guichon, tenemos extensas anotaciones : 

“Si Larbey y Poyanne tienen de común el ser centros de formación para los jesuitas y exiliados a consecuencia de la supresión, las tres casas situadas en el País Vasco-francés, el colegio de Guichon y las residencias de Bayona, tienen como elemento unitario y cohesivo, además de su proximidad, el fenómeno de la emigración española producida por la guerra carlista que ardía al otro lado de la frontera. La unidad de estas tres casas se acentuó en 1874, cuando quedaron todas bajo el superior único P. López Doncel…

 

Los años de plenitud, relativa, del colegio de Guichon fueron los tres cursos que coinciden con los momentos álgidos de la guerra y los dos primeros años de la restauración de Alfonso XII…

 

La comunidad del colegio siguió siendo llamativamente elevada en comparación con el número de alumnos. Eran trece los jesuitas que allí vivieron en los tres últimos años de Guichon, de 1875 a 1877. Desde el curso 1873-1874 se impartía en el colegio el Bachillerato completo…El panel de profesores era bastante bueno:… el P. López Doncel –Superior de la casa- generoso y caballero; el P. Colina… el P. Manuel Urrutia, y el P. Juan Conde, profesor de Retórica, que con el tiempo será famoso misionero popular”.

 

Ú.V. 15 de agosto de 1885, Valladolid. A la tercera probación en Manresa (Barcelona) siguieron cinco años en los colegios de Valladolid (1883-1884), Deusto (Bilbao) y seminario de Comillas (1887-1888).

 

También tenemos referencias suyas en la Universidad de Deusto- Bilbao- con el puesto de Director Espiritual, donde conocería al P. Rafael Vicente- hacia 1885-

 

“El cargo de P. Espiritual fue muy importante en Deusto. Ejercieron este cargo el P. Juan Conde, el P. Landa y el P. Leocadio Pagasartundúa. Se exigía misa y rosario diarios aun a los externos 8alumnos de la Universidad”.

 

Su época estelar la forman sus últimos años de vida (1888-1899) desde su destino a las misiones populares. Al principio estuvo sin compañero fijo, y mantuvo un ritmo altísimo, dando unas ochenta misiones hasta 1893; después estuvo ya siempre con su paisano Ignacio Santos (de La Fregeneda), que aunque 15 años mayor mantenía más vitalidad y le ayudaba de buen agrado. El P. Ignacio Santos fue también su primer biógrafo, y con él Conde alcanzó la cifra de 125 misiones, dieciséis triduos, y diez tandas de ejercicios al clero, entre otras actividades menores por Castilla la Vieja y el noroeste español (Galicia).

 

 

En cuanto a su carácter y personalidad se le ha descrito como un “hombre de natural vivo y enérgico, de buen entendimiento, aunque no muy robusto, estimaba mucho la vocación de misionero y estudió con avidez los grandes autores teórico y prácticos: su modelo fue Pedro de Calatayud, el gran misionero del siglo XVIII. Su fama de santidad y su celo apostólico fueron muy grandes, así como la enorme fuerza de su oratoria, más por el fondo que por la forma. Murió durante una misión en Lugo”.

 

Este espíritu de sacrificio y misión fue recogido por el P. Ignacio Santos, compañero suyo de los últimos años, quien lo continuaría hasta 1907, pero sobre todo por el aldeavileño Rafael Vicente, ya hasta el año 1933, en plena II República.

 

El P. Rafael Vicente (Aldeadávila de la Ribera, 1862 – Salamanca, 1933) ingresó en la Compañía de Jesús en 1878 con 16 años. Sus biógrafos dicen que era un hombre inteligente, que parecía orientado a la enseñanza, pues había sido profesor de Retórica, Poética y Filosofía durante su magisterio en La Habana (1891-1895). Concluida su formación sacerdotal estuvo 5 años en la Universidad de Deusto (1895-1900), donde fue profesor de Derecho Político y de Economía Política, además de dirigir la Congregación de San Luis y la academia de Literatura. Por eso resulta sorprendente su destino a las “misiones populares” desde el curso 1900-1901, cuando contaba 38 años –aunque le influiría la muerte de su paisano P. Juan Conde, y sin duda le solicitaría ayuda el fregenense Ignacio Santos-, influyendo además de su inclinación misionera sus dotes oratorias, y la necesidad de encontrar un buen sustituto al padre Juan Conde, arribeño, igual que él. El P. Rafael Vicente será el compañero del veterano P. Ignacio Santos –quien ya contaba 66 años-, hasta la retirada de éste en 1907.

 

De las primeras misiones celebradas con éste en Salamanca y Galicia nos ha dejado buenas crónicas impresas o inéditas. El padre Rafael Vicente era de tendencia bastante conservadora, según nos relatan sus propios compañeros jesuitas. El P. Rafael Vicente siguió dando misiones durante muchos años, falleciendo en Salamanca, en 1933 .

 

Del P. Ignacio Santos, sabemos que era Superior en La Coruña y que “estaba más hecho para predicar misiones en campo abierto que para encerrarse en una residencia”. Nace en La Fregeneda (Salamanca) el 31 de julio de 1833, ingresa en la Compañía el 30 de julio de 1858, a la edad de 25 años y fallece en Valladolid el 14 de enero de 1908. Podemos encontrar la biografía suya publicada por L. Frías, en “Provincia castellana de la Compañía de Jesús”, pp.217 a 220. 

En 1902 vemos a los PP. Jesuitas Ignacio Santos y Rafael Vicente en las misiones gallegas . Algunas de las misiones que desarrollaron en Galicia fueron: Urdidle, Arciprestazgo de Maia, cerca de Santiago; Sobrado dos Monxes en Coruña 8en el interior de la iglesia); Santiago de Gayoso (Diócesis de Lugo, del 27 de junio al 6 de julio de 1902); Misión de Villamarín (Orense, del 4 al 10 de junio de 1902); Misión de Bendoiro (agosto de 1902); Santa Marta de Ortigueira (Coruña, 1902); Salamonde (Orense); Bergantiños (Coruña); Palas de Rey (Lugo, 1903).

Era muy importante la metodología y correcta elección del campo para la oratoria: 

“Cuando se decidía dar la misión fuera de la iglesia, el primer cuidado de los misioneros era la elección del campo. De sus condiciones dependía el éxito de la misión… el campo ideal, según el P. Santos, tenía que ser amplio, capaz para contener de 12000 a 20000 personas, en declive moderado, para que todos oyeran bien al predicador, con buenos accesos para los que venían de las parroquias cercanas, no lejos de la iglesia ni demasiado apartado de la carretera, y con cualidades que le hicieran cómodo y ameno: 

“No se debe despreciar, según los tiempos, ni el abrigo, ni el césped, ni la sombra de una buena arboleda” 

Casi todos los relatos de las misiones rurales de Galicia comienzan dando detalles sobre el campo o “chouzo”. El P. Rafael Vicente nos habla mucho de los campos escogidos en las misiones gallegas de 1902.” 

En Seavia “escogiese un campo delicioso y acústico, y aunque las entradas, sobre todo la principal, no era muy espaciosa, el ánimo se ensanchaba al llegar y quedaba agradablemente sorprendido”. 

En Bendoiro un bienhechor les ofreció un campo “anchuroso y preciosísimo”. En cambio, en Urdidle rechazaron el que les tenían preparado y “se escogió otro preciosísimo por sus condiciones acústicas y preciosa y artística arboleda”. A ello se oponía el inquilino, y más aún su mujer y sus hijos “que vinieron furiosos y votando” pero se les convenció prometiéndoles que les pagarían los daños y el tojo que se perdiese .

En Sobrado dos Monxes impresionaba ver “aquellas moles de hombres, tantos como mujeres, con su histórico traje y el consabido palo en la mano, oyendo silenciosamente y llorando a veces a lágrima viva”. 

El mejor tiempo para misionar en Galicia era el invierno, porque de marzo a noviembre la mayor parte de los hombres estaba fuera. En verano los que no habían ido a segar a Castilla estaban demasiado ocupados en segar la hierba y el centeno de la tierra. Los principales receptores de las misiones rurales en Galicia eran campesinos y gentes pobres… Pero más graves eran las consecuencias de la masiva emigración a América, lo que explicaba el gran número de hijos naturales (hasta un 30% en algunas zonas, como el arciprestazgo de Maia) y la provocación de algunos abortos, como casos aberrantes que se dieron en 1902 en Villamarín (Orense): “casos de infanticidios, sobre todo en infelices, que al ir los maridos a las Américas, tienen tropiezos, y por librarse de la nota al venir ellos, hacen estos HORRORES”. 

En las primeras décadas del siglo XX, los padres jesuitas se organizaban en binas (parejas) en la misiones, aunque con algunas diferencias provinciales. Desde la residencia de La Coruña, el P. Rafael Vicente seguía dando misiones en Galicia, acompañado del P. Vicente Vázquez Guerra –suponemos que a partir de la muerte en 1907 del fregenense P. Santos-. En Carrión de los Condes, Palencia o en Valladolid misionaban los padres Cipriano Pereda, Juan Herrero y Eustaquio Miqueleiz. 

A principios del s.XX se notó una reactivación de las misiones, debida, en parte, al desafío del “frente anticlerical” a raíz del “desastre del 98”. Una prueba de que las misiones seguían considerándose indispensables es el refuerzo que se realiza con la llegada de nuevos misioneros como los PP. Rafael Vicente, Ibarguren, Sautu, Bonifacio Sánchez, y Luis Navarro, quienes toman el relevo de la antorcha misionera al comenzar el siglo. 

Con más de 10 años en las misiones aparecen muchos padres jesuitas en Castilla…entre ellos los “arribeños” Conde y Santos. A estos 11 misioneros con gran antigüedad, habría que añadir, a partir del año 1906 a los PP. Vicente, Ibarguren, Sautu, Dávila y Herrero. 

“La bendición de las aguas y los ríos” 

El P. Santos justificaba la bendición del agua en fuentes y ríos “por los millares y millares de personas que a un tiempo la piden, ávidas de usarla al punto y llevarlas a sus familias; por eso es necesario bendecirla en ríos; para lo cual se escogen lugares de fácil acceso, y atajando la corriente, se forma un remanso de buena extensión, donde seguramente permanece por largo rato el agua bendecida”. 

A la muerte del P. Juan Conde, es el P. Ignacio Santos, son su nuevo compañero, el P. Rafael Vicente quien continuó bendiciendo el agua en las corrientes.

En la misión que se dio el año 1902 en Santiago de Gayoso (Lugo) no se podía contener a la multitud: 

“Como el agua de San Ignacio había hecho varias curaciones milagrosas, entre ellas dar vista a un niño ciego, los días que se bendijo, que fueron tres, ni se podía andar para ir al arroyo donde se bendijo” 

Al año siguiente (27 de junio de 1902 a 7 de julio de 1902), en Palas de Rey ocurre algo similar: 

“el agua de San Ignacio se bendijo dos veces en un riachuelo que dista un kilómetro de carretera desde la capilla, y era tal el gentío que desde el arroyo se veía toda la carretera en dos grandes filas. Se cuentan varios casos maravillosos de curaciones por medio del agua de San Ignacio, y el Señor Ecónomo en carta escrita hace unos días refiere que se suceden los casos y que el pueblo sigue muy entusiasmado”. 

Con relación a la tendencia ética y del pensamiento de estos padres jesuitas de Las Arribes, tenemos una referencia que nos da el autor Manuel Revuelta González :

”Entre los jesuitas notados de integrismo los más exaltados eran, según el P. Martín, los padres Julio Alarcón, Sandalio García Alcalde, Francisco Cienfuegos, Ricardo García, Rafael Vicente, Serapio Mendía, Modesto Fernández, Mariano Ciáurriz, Eduardo garcía Frutos, Félix Güel y Elías Reyero en Castilla la Vieja…” 

Los PP. Vicente y Santos, no sólo misionaban en Galicia, sino que en 1903 les vemos en Salamanca y en Villavieja de Yeltes…suponemos que también visitarían sus localidades de origen. Esta cita interesa para conocer la reacción de los políticos socialistas y liberales frente a estas misiones :

“Los misioneros populares aluden a veces en sus crónicas a los ataques de los socialistas, en los pueblos donde estaban organizados. Por ejemplo, los PP. Ignacio santos y Rafael Vicente en Villavieja (Salamanca) … 

El P. Tarín en Porcuna (Jaén), donde organizó la Misión para contener tanto a los socialistas como a los liberales, es decir, a los obreros y a los señores, más a los segundos que a los primeros”.

7 comentarios para “El humanismo de los jesuitas Juan Conde y Rafael Vicente. Galicia y Salamanca”

  • José negro dice:

    Desearía saber si existe bibliografía sobre El Padre
    Juan Conde.

  • ANASTASIA dice:

    Hola José:
    Nosotros sabemos de la labor del jesuita P. Juan Conde-de Villarino de los Aires- por referencias.
    Este libro que te adjunto está muy bien:
    “Los Jesuitas en la España Contemporánea, Volumen I”

    Saludos

  • José Negro dice:

    Muchas gracias Anastasia.
    El motivo de estar interesado por la vida de Este gran
    hombre, es que vivo en el mismo pueblo donde está enterado(Quindimil-Palas de Rei-Lugo).
    No se puede imaginar, la gran veneración y respeto que
    le tenemos.
    Aqui no tenemos mas referencias, que alguna foto tipo
    cartel y el testimonio de nuestros mayores.

  • ANASTASIA dice:

    Hola José:
    Lo que más me apasiona de la historia del padre Juan Conde y compañeros es su didáctica, su gran capacidad de comunicación con las gentes que acudían a escucharles. Imagínate en Sobrado dos Monxes llorando todos los campesinos, vestidos con sus trajes tradicionales, acudiendo en masa todos los pueblos…¡Qué fuerte la creencia en lo que explicaba.
    En Villarino de los Aires, Salamanca, en las misiones de 1895 consiguió que todos los jóvenes entregaran las armas: cuchillos, navajas, pistolas, palos que llevaban por la calle, y que utilizaban para ajustes de cuentas: una especie de Far-West en la frontera de las Arribes.
    Puedes leer más en este documento (al final):

    http://www.scribd.com/doc/49398958/Pequenas-historias-y-anecdotas-de-las-ARRIBES-DE-SALAMANCA#fullscreen:on

    Saludos, y podemos continuar comentando del p. Juan Conde

  • juan antonio grande dice:

    Quisiera saber, si alguien lo sabe, cómo va la causa de beatificación del padre Juan Conde.
    Soy oriundo de Villarino de los Aires.
    Muchas gracias

  • Abel Montes hernandez dice:

    Gracias por la informacion sobre el P Conde. El era el hermano del padre de mi madre. Mi madre es Victoria Hernandez Conde-de Villarino de los Aires. Nosotros estamos en California en Estados Unidos i pensaba viajar este verano a Espana i visitar donde esta enterado el Padre Conde. Estoy mui interesado en la beatificacion. Tan solo tenemos una sola fotografia de el.
    Muchas Gracias.

  • ANASTASIA dice:

    Hola Abel:

    Agradecemos mucho su comentario acerca del querido Padre Conde, y sus interesantes milagros por estas tierras de Las Arribes de SALAMANCA. Sean bienvenidos.
    Tenemos publicadas más páginas y pequeñas historias bellísimas de recuerdo suyo en:http://arribescultura.blogspot.com/2011/06/villarino-y-mieza-de-la-ribera-justa.html

    “justa protesta” y “las pistolas de Villarino”.

    Nos encantaría poder publicar escaneada una fotografía del padre Juan Conde, y citar su procedencia, si le parece correcto. Mi correo es:
    tourismaldeadavila@gmail.com

    Saludos cordiales.

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