Barruecopardo, Mieza, Vilvestre y Villasbuenas: Refranero Toponímico Salmantino

Vicaría de Barruecopardo y Roda de Mieza. Mapa de la Orden de Santiago anterior a 1787Continuando con nuestra labor de divulgación de las tradiciones antiguas de LAS ARRIBES DEL DUERO salmantinas, hoy toca el turno de Barruecopardo, con unas relaciones de vecindad muy frecuentes con Vilvestre, Mieza y Villasbuenas.

Durante el período de explotación de las minas de wolfram en Barrueco (como es conocido en la comarca), gran número de personas trabajaron en su explotación, de estos pueblos y también de Aldeadávila.

A fines del siglo XII, en un documento de cesión del Obispado de Zamora aparece relacionado como Barrochopardo.

Fue dominio de la Orden de Santiago ya desde aquella época, y todavía en el siglo XVIII, aparece la Vicaría de Barruecopardo, dentro de dicha orden. Desde la aldea de Rivas, en el término de Aldeadávila partía un camino importante en la Edad Media hasta Barruecopardo.

Recientemente se ha concedido una Subvención por parte de la Junta de Castilla y León para rehabilitar el camino de acceso a lo que fuera el castillo de Barruecopardo. Nos alegramos de esta iniciativa.

BARRUECOPARDO

Si vas a Barrueco, lleva la merienda en el cuerpo.

Los de Vilvestre consideran a las gentes de Barruecopardo poco hospitalarios. Se observa que sus relaciones son bastante superficiales unos con otros. Si quien lo indica es de Villasbuenas, suele responder:

Pero si vas a Villasbuenas lleva la merienda y la cena.

 

En Barruecopardo, las hay como cardos.

La persona que lo expresa se siente, tal vez dolorida por algun fracaso de amistad o amoroso.

 

Vilvestre, corral de cabras; Saucelle, de los cabritos; 

Mieza, de los borrachos; Barrueco, el de los bonitos.

La desvalorización de los otros tres lugares es utilizada como trampolín para el ensalzamiento propio. El orden de los topónimos se alterna dependiendo del origen del interlocutor, que siempre pertenece al que sale más beneficiado.

 

Barrueco fino, el pellejo de vino.

 

Barrueco, piel del diablo.

Estos dichos son aplicados por los vecinos de los pueblos cercanos, con la intencionalidad de expresar su desprecio.

 

Barrueco ya no es Barrueco, que es el segundo Madrid,

cuando se acaben los rollos, vamos todos a pedir.

Este vaticinio metafórico, expresado por personas mayores del lugar, fue como un anticipo del fin de la explotación minera, que durante años fue la principal fuente de bienestar local. La demanda de armamento durante la Segunda Gran Guerra hizo que el wolframio alcanzase mayor valor. Los habitantes del pueblo salían a buscar “piedras” de chelita y wolfram para después venderlas a alto precio.

G: barruecopardenses, barruecopardinos, pardinos, piel del diablo.

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Al final del Vídeo, el cañón de las Arribes con el barco de Aldeadávila al fondo.