Archivo de la categoría ‘Santa Marina’
Una curiosa historia de curas en las Arribes salmantinas (desde Mieza a Villarino)

La imponente Torre de Aldeadávila desde el camino del arroyo REMOLINA

- Pila románica de Aldeadávila, de clara influencia riojana.
Les dejo dos enlaces a un documento que recoge pequeñas historias curiosas de curas en nuestros pueblos.
http://www.scribd.com/doc/34768112/Los-Curas-a-lo-largo-de-la-Historia-en-las-Arribes-Pequenas-historias
http://arribescultura.blogspot.com/2010/07/de-curas-y-feligreses-unas-pequenas.html
Si tienes anécdotas o fotografías de curas, pásate por favor, por la OFICINA DE TURISMO de ALDEADÁVILA o danos comentarios al texto.
Saludos a todas/todos.
Anastasia.

La flor del olivo medieval en la columna derecha de la puerta sur de la Iglesia de Aldeadávila

La Junta de Castilla y León embellece la Fuentebuena de Corporario:"Agua No Potable"
La devoción a Santa Marina en Salamanca y Portugal

Vista de la curva del Duero en el antiguo lugar de SANTA MARINA de LA VERDE
Muy importante en la historia de Aldeadávila ha sido esta santa, y hay que desechar la idea de que era original de este pueblo, porque hasta en Corporario ha tenido ermita.
Pudiera ser que esta devoción fuera traída por los castellanos de la Rioja, porque en la temprana fecha de 1209 está documentada en la antigua villa riojana de Letesma… y los mismos repobladores riojanos pudieron traerla, eso sí a sus propios asentamientos o lugares.
Así, están documentadas hacia 1605 en las siguientes poblaciones: Aldeadávila, Corporario, Yecla de Yeltes, Miranda del Castañar (sin renta), Cepeda del Castañat, y Escurial de la Sierra. Lo que también se da normalmente en estos casos: discusión sobre el depósito de reliquias: Aldeadávila, Francos (Machacón) y Baçal (en Bragança).
Traemos aquí la Leyenda de Santa Marina:
“Según cuenta la tradición, en tiempos de la dominación musulmana vivía con sus padres en el pueblo de Las Uces (Salamanca), una joven cristiana de gran hermosura llamada Marina.
Al parecer, era una familia muy humilde, labradores del campo, con penurias y necesidades. Cuenta la leyenda cómo cierto día mientras Marina se encontraba en el campo cuidando del rebaño familiar, apareció a lomos de un enorme caballo blanco un jeque muy galán y arrogante. Éste, al ver a la jovencita y guapa muchacha quedó prendado de su hermosura, y desde ese mismo momento se propuso conquistarla. Por el contrario, como veía que Marina no cedía, decidió obtenerla por la fuerza. La situación para la joven zagala se volvía turbia por momentos, y al verse Marina en peligro, miró al cielo, y con voz firme y segura, invocó a la Virgen María para que la auxiliase, ya que ansiaba librarse de aquel caballero que no deseaba.
La Virgen María, al escuchar sus plegarias, bajó del Cielo y le ayudó”
A continuación vamos a ver la versión portuguesa de Mogadouro:
“Santa Marina o Mariana, como fue conocida debió de haber nacido en Lagoaça hacia 1420 (en dichos años esta población pertenecía al concelho de Mogadouro). El autor del “año histórico” le da el nombre de Mariana, a pesar de que el primero parece el más correcto.
La tradición portuguesa la da como natural de Mogadouro, distrito de Bragança. Otro autor Gil Gonçalves de Avila en la primera impresión de su “Theatro de Salamanca” dice que ella era natural de Portugal, pero en una segunda edición indica que: “a esqueceu mas nâo se atrveu a dar-lhe a naturalidades de España”.
En realidad no hay documentos que prueben su existencia en términos reales (las fechas dadas… apenas podemos opinar de documentos, a pesar de que en Portugal “se dice haberse retirado para la provincia de Salamanca por los años de 1450”). Esta aseveración se juzga infundada, a no ser por las gracias e indulgencias que el papa Calixto III prometió a los devotos que favorecieran las obras de su primer ermita, y como este pontífice gobernó entre los años 1453 a 1458, se intuye la época.
El cuerpo de Santa Marina está sepultado allá donde fue grande su veneración, en sepulcro de mármol, en la iglesia del Convento de La Verde, de la Orden franciscana, situado a pocos kilómetros de la tierra que la vió nacer, en el Obispado de Salamanca, junto al río Duero, en la raya o “raia” fronteriza.
“Quando ainda jovem, conta a lenda, se retirou para este lugar onde viveu até a morte numa gruta em vida solitaria e cotemplativa”.
Era tanta la veneración por la santa, que los habitantes de aquellos contornos tenían por sus excelsas virtudes, que construyeron un Templo para favorecerse de que el Papa había concedido gracias, indulgencias a quienes participaran en la construcción del convento de Santa Marina de La Verde.
La cabeza de la Santa, incrustada en plata, se guarda con veneración en su iglesia, y es dada a besar el día 4 de cada año.

Base de la presa de Aldeadávila, el 28 de julio de 1956
La tabla original de Santa Marina. Convento franciscano

El autor Gil González Dávila, en su obra: “Historia de las antiguedades de la ciudad de Salamanca…” escrita en 1604, y que ve la luz en la imprenta en el año 1606, describe de la entonces comarca de Ledesma 4 zonas dignas de admiración, por sus edificios religiosos más reseñables, o por la belleza natural de las arribes del Duero.
En nuestra comarca de Las Arribes describe las poblaciones de Mieça y Aldea de Auila, que en otra entrada os comentaré con más calma.
Del convento franciscano de La Verde, me ha llamado la atención la existencia, en 1604 de una tabla de madera, con el texto en latín que os transcribo arriba.
Supongo que esta tabla, valiosísima, la rescatarían los frailes franciscanos, en el momento de la evacuación del convento en 1843, por culpa de la desgraciada “Desamortización de Mendizábal”. Si no se ha perdido dicha tabla, me imagino que se conservaría en el Convento franciscano de Santa Clara, en Ciudad Rodrigo, convento mayor al que pertenecía el nuestro de Las Arribes.

Aspecto actual del convento de Santa Marina, restaurado por Iberdrola entre 1950-1960