Archivo de la categoría ‘Franciscanos’

Una curiosa historia de curas en las Arribes salmantinas (desde Mieza a Villarino)

La imponente Torre de Aldeadávila desde el camino del arroyo REMOLINA

La imponente Torre de Aldeadávila desde el camino del arroyo REMOLINA

Pila románica de Aldeadávila, de clara influencia riojana.
Pila románica de Aldeadávila, de clara influencia riojana.

Les dejo dos enlaces a un documento que recoge pequeñas historias curiosas de curas en nuestros pueblos.

http://www.scribd.com/doc/34768112/Los-Curas-a-lo-largo-de-la-Historia-en-las-Arribes-Pequenas-historias

http://arribescultura.blogspot.com/2010/07/de-curas-y-feligreses-unas-pequenas.html

Si tienes anécdotas o fotografías de curas, pásate por favor, por la OFICINA DE TURISMO de ALDEADÁVILA o danos comentarios al texto.

Saludos a todas/todos.

Anastasia.

 

La flor del olivo medieval en la columna derecha de la puerta sur de la Iglesia de Aldeadávila

La flor del olivo medieval en la columna derecha de la puerta sur de la Iglesia de Aldeadávila

La Junta de Castilla y León embellece la Fuentebuena de Corporario:"Agua No Potable"

La Junta de Castilla y León embellece la Fuentebuena de Corporario:"Agua No Potable"

El apellido HERRERA y los franciscanos de LA VERDE (Aldeadávila)

LA VERDE, RIVAS Y BARRUECO PARDO como señoríos de la Orden de Santiago
Calzada medieval que unía LA VERDE y RIVAS con ALDEADÁVILA
Calzada medieval que unía LA VERDE y RIVAS con ALDEADÁVILA

Rastros de la importancia medieval y hasta el siglo XIX de la calzada que unía La Verde con Rivas y Aldeadávila; junto al admirado Picón del Tío Felipe y Salto del Gitano.

En 1609 el hijo natural de Juan Holgado y María Redondo -y nacido en Aldea de Ávila, hacia 1582(?)-   adopta el nombre religioso franciscano de Fray Joannes de Herrera -Fray Juan de Herrera-, evidentemente no por motivos familiares, ni de sangre, sino en recuerdo de otro franciscano salmantino fallecido hacía pocos años en el Yucatán mejicano, exactamente en 1567, es decir, aproximadamente 15 años antes del nacimiento de este segundo fray Juan de Herrera.

Las razones para llamarse Fray Juan de Herrera parecen claras: la gran admiración que sentía el joven aldeavileño por la figura del estudioso franciscano, escritor y uno de los primeros evangelizadores del Yucatán. Me imagino que el deseo de adquirir tal nombre sería también de otros muchos jóvenes, así que la concesión de tal distinción pudiera ser por una relación familiar, o porque el primer Fray Joannes de Herrera también fuera de nuestro pueblo… ¡casi imposible saberlo!.

La influencia del Convento franciscano de La Verde en Aldeadávila fue tremenda y muy grande en toda nuestra provincia: muchos jóvenes con ansias de adquirir un nombre, y de lograr una buena posición seguían este camino: Convento de La Verde-Salamanca y daban el salto a América: donde todas las aventuras y posibilidades eran pocas para personas con tanto ánimo y energías…

Lo que sí parece claro es la gran influencia de los franciscanos de Laverde en Aldeadávila, su comarca y en general en Salamanca, así como que muchos salmantinos estuvieron ya en el siglo XVI en Méjico, donde tuvieron un papel muy señalado en el Yucatán: los hermanos Bracamonte, Juan Caballero, Yelves (Yeltes?).

Los apellidos Santiago y Herrera ya están presentes en Aldeadávila en el siglo XVI en figuras muy importantes en su época, personas que fueron enriqueciendo el pueblo y dando lugar a eso que se ha dado en llamar “la proyección urbana de Aldeadávila” su vocación urbana“, su proyección como centro urbano más importante de Las Arribes salmantinas. A todo este enrquecimiento fruto del Convento, hay que unir el impulso poblacional que nos aportan los moriscos en el siglo XVI y los judeoconversos portugueses del siglo siguiente.

El apellido Herrera perduró en el tiempo en todas estas familias de Aldeadávila: unas porque aspiraban a tener expediente de nobles, otras porque dieron importantes políticos, escritores o religiosos que evangelizaron en América o Filipinas.

En el siglo XVII tenemos, por ejemplo: Isabel de Santiago Herrera (1630), Lucía Herrera (1689), Catalina Herrera, María Herrera, María Barreña y Herrera (1687), pero sobre todo Fray Alonso Sendino Herrera (1640-1740) -quien dió un impulso importante a la Universidad de Manila, Filipinas-. Y la desconocida figura de Juan Caballero de Santiago Herrera (1669) abogado de éxito en Aldeadávila, cuya figura da para un estudio más detallado, y con una larga descendencia, fruto de sus tres matrimonios.

En el siglo XVIII, ya obtenida la declaración real de Villa, creo que en tiempos de Felipe IV, el apellido continúa generando personajes notables: José Martín Herrera, el Padre Joseph Hernández Herrera y los dos Ministros del Caballero y ministros con Carlos III y Carlos IV: Gerónimo Manuel y Joseph Antonio Caballero, ambos en su largo nombre, conservaban su apellido, su ascendencia Herrera.

A partir de 1812, y la marcha de los franceses, que tuvieron un destacamento importante en nuestro pueblo, parece que el orgullo, y el sentimiento urbano del pueblo han desparecido: y no es para menos, la Desamortización de Mendizábal fue todo un drama aquí. No obstante, el siglo XIX todavía nos da abogados, y figuras políticas de primer orden en toda España, también religiosos y cardenales. Es el epílogo de “esta vocación urbana y universal” en la mentalidad de Aldeadávila, en gran parte de estas figuras continúa el apellido Herrera de segundón: Manuel Caballero del Pozo y Herrera (Rector de la Universidad de Salamanca y Diputado en las Cortes de Cádiz de 1812), su hermana María Caballero del Pozo y Herrera, el Cardenal de Santiago de Cuba y de Santiago de Compostela José María Martín Herrera (1835-1922), y el poco recordado en nuestra comarca Cristóbal Martín de Herrera (1831-1878), que llegó a ser Vicepresidente del Congreso de los Diputados de España, y brillante escritor de obras del Derecho español.

Una historia, la de las familias Santiago, Caballero y Herrera, que ha quedado guardada en este rincón de España en tres obras arquitectónicas: el Humilladero del Santo Cristo, las Cruces de Santiago y de San Marcos, además de varios palacetes de los siglos XVIII y XIX que esperan su catalogación monumental por parte de Patrimonio de la Junta de Castilla y León.

Todas estas pequeñas historias, y algunas más están escritas en cada calle en la nueva señalización que está realizando el Ayuntamiento de Aldeadávila.

La tabla original de Santa Marina. Convento franciscano

Texto en latín donde se describe la vida de Santa Marina. Por Gil González Dávila en 1604

El autor Gil González Dávila, en su obra: “Historia de las antiguedades de la ciudad de Salamanca…” escrita en 1604, y que ve la luz en la imprenta en el año 1606, describe de la entonces comarca de Ledesma 4 zonas dignas de admiración, por sus edificios religiosos más reseñables, o por la belleza natural de las arribes del Duero.

En nuestra comarca de Las Arribes describe las poblaciones de Mieça y Aldea de Auila, que en otra entrada os comentaré con más calma.

Del convento franciscano de La Verde, me ha llamado la atención la existencia, en 1604 de una tabla de madera, con el texto en latín que os transcribo arriba.

Supongo que esta tabla, valiosísima, la rescatarían los frailes franciscanos, en el momento de la evacuación del convento en 1843, por culpa de la desgraciada “Desamortización de Mendizábal”. Si no se ha perdido dicha tabla, me imagino que se conservaría en el Convento franciscano de Santa Clara, en Ciudad Rodrigo, convento mayor al que pertenecía el nuestro de Las Arribes.

Aspecto actual del convento de Santa Marina, restaurado por Iberdrola entre 1950-1960

Aspecto actual del convento de Santa Marina, restaurado por Iberdrola entre 1950-1960

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Al final del Vídeo, el cañón de las Arribes con el barco de Aldeadávila al fondo.