Archivo de la categoría ‘Aldeadávila de la Ribera’
De judíos y moriscos por LAS ARRIBES

Antiguas peñas en Corral de Tomás

- Humildes viviendas del s.XVIII en Aldeadávila. Probables de origen judío.
Esta tierra de Las Arribes salmantinas, ahora tan tranquilas y poco pobladas han sido testigo del paso de numerosas civilizaciones y culturas, insuficientemente estudiadas. Es como un mosaico de culturas, ahora perfectamente fusionadas, y que ha desparramado a sus hijos por todo el mundo.
Entre estas culturas están la morisca y la judía, sobre todo esta última, fruto de nuestra intensísima relación con Portugal, a través de barcas por el río Duero-Douro.
Ana Rodríguez de Paz, y sus primos Joseph de Paz y María de Paz judeo conversos de Portugal y residentes en Aldeadávila. Gentes muy sencillas: hilanderas, mozo, criadas de personas nobles, y muy jóvenes.
En el año 1589, se decide realojar en Aldeadávila a 23 familias moriscas de Levante y Andalucía, y otra familia en la Villa de Ledesma, y otra en Lumbrales, lo que dió un nuevo impulso a la agricultura y a la artesanía en las Arribes de este pueblo.
Pero cuando más activo se ve el comercio en todas las Arribes es a lo largo del siglo XVII con la llegada de pequeños y grandes comerciantes portugueses de toda la Raya.
Gracias a los autores y etnólogos Julio Caro Baroja, Joaquín Pérez y Bartolomé Escandell conocemos gran parte de estas pequeñas o grandes historias de judeoconversos portugueses en nuestras tierras, quienes fueron llegando en tres oleadas.
Ana Rodríguez de Paz de Prado Gatao, y sus primos Joseph de Paz y María de Paz, de Vilarinho dos Galegos, todos ellos residentes en Aldeadávila.
Agustín Martín de Moronta, y su mujer Mariana de Matos, nacida en Vilvestre, y residiendo en Bogajo.
León Gómez de Oliva, natural de Viana do Castelo en Portugal.
Ana María Méndez de Villarino de los Aires.
Francisca López, portuguesa y avecindada en Saucelle.
Pero sin duda, una de las historias más apasionantes es la de la dama noble Guiomar Henríquez, esposa de Luis Henríquez, y señora de María de Paz, todos ellos judíos del s.XVII y residentes en Aldeadávila. Doña Guiomar era acusada de reunirse los sábados para realizar rezos y lecturas propias de judíos. Huye, y es alcanzada en Salamanca. Finalmente es “Reconciliada en estatua” expresión que significa que en el momento del juicio de la Inquisición ya estaba muerta.
Tradicionalmente se ha considerado que los juicios públicos, y las hogueras de la Inquisición se realizaban en el Crucero del Humilladero…bien pudiera haber existido un Crucero en la Plaza de Aldeadávila, y haber sido destruído en 1810 por el destacamento francés que estuvo acantonado en Aldea Dávila. Lo que sí es seguro, que el Humilladero de este pueblo fue levantado por las poderosas familias que denunciaron a la familia Henríquez.
Historias de culturas árabe y judía por nuestras tierras: de envidias, riqueza y mucha pobreza para las gentes humildes.
Esta tierra de Las Arribes guarda muchas historias como ésta. Sólo faltan darlas a conocer.
De Curas, músicos y reyes en el Renacimiento salmantino (1499-1519). Las Arribes salmantinas.


- Ermita de San Sebastián aldeadávila antes de la reconstrucción
Las fotografías son de la ermita medieval de San Sebastián que fue ermita , pósito de cereales municipal y cementerio de Aldeadávila. ARRIBES DE SALAMANCA. Fotos cortesía de Paco Marquina.
En el año 1506 se decidió celebrar las Cortes del Reino en Salamanca, para arreglar las desavenencias que produjo el testamento de Doña Isabel, con relación a la regencia del reino que estaba llevando D. Fernando.
Es probable, pues, que entre las audiencias que se realizaron, estuviera una del Licenciado de la Torre, con su propio hermano Sr. Briones.
En el cedulario del Rey Católico, fechado entre 1508 y 1509 aparece “Aldea de Avila” en la sección 569, y perteneciente al Arcedianato de Ledesma[1]. En dicho documento, el Licenciado de La Torre, beneficiario de la parroquia de Aldea de Avila intercede, a través del Revdísimo cardenal de españa, ante su majestado don Fernando I el católico. Este se lo pide al Duque de Alburquerque, su primo, para que le restituya en el puesto. Había sido cesado por el Arcediano de Ledesma. Este documento está fechado a 16 de abril de 1.508 en Valladolid.
También eran favorecidos los capellanes reales en caso de que se diesen pleitos sobre los beneficios[2]. En algunos de los casos por denuncia de los propios capellanes. Así, Rodrigo Díaz de Teyxero, capellán y tesorero de Orense denunció al arcediano de Ledesma Diego de Montserrat porque, según Rodrigo, llevaba vida conyugal con una hermana suya, y solicitaba por ello que se le entregase a él el citado Arcedianato. El Papa ordenó al Arcediano de Camaces, al Escolar y al Oficial de Salamanca que investigasen el caso, y que de ser cierto le entregasen el arcedianato al citado Rodrigo Díaz.
En otros casos, el pleito era incoado contra ellos, pero sus actos ilegales no impedían el que luego se les entregasen los beneficios.
A Rodrigo Díaz de Teyxero le ocurrió años después el caso contrario, al denunciar en 1448 ante el pontífice a Diego de Montserrat, como hemos visto, por llevar una vida escandalosa. El 24 de setiembre el pontífice ordenó que se investigase el caso, y que de ser cierto lo expuesto por el Capellán Real, se le entregase a él la citada prebenda, tal como había solicitado. Efectivamente, sin que sepamos el contenido exacto de la sentencia que se dió, poco después aparece Rodrigo mencionado como arcediano de Ledesma.
La concesión del “Beneficio” de la parroquia de una aldea, era pues una concesión del Obispo salmantino, o incluso del propio monarca, a la que había una gran demanda, puesto que suponía una suma importante de dinero. Por tanto, el Beneficiado de las poblaciones más prósperas, y con mayor censo se daban a nobles, quienes raramente viajarían al lugar, administrando las misas y sacramentos un cura ayudante suyo.
Hemos visto la importancia del “Beneficiado de Aldea de Ávila” Licenciado de la Torre, del que no sabemos su nombre, pero también lo fue de Villarino, entonces dos poblaciones muy prósperas. En esta cabecera de roda vemos como Cura-beneficiado a dos nobles con mucha influencia Alfonso Fernando de Luque, y a partir de 1499 ni más ni menos que a uno de los mejores músicos de la Corte de los Reyes Católicos: Juan de Anchieta.
Fernando de Luque[3] fue el párroco “oficial” de Villarino, hasta el momento de su renuncia: 12 de junio de 1499:
“También el obispo de Salamanca D. Juan de Castilla, por cédula firmada en Herrera de Valdecañas á 12 de junio de 1499, le dio la investidura de Prestamero del lugar de Villarino (provincia de Salamanca), vacante por renuncia de Alfonso Fernando de Luque, clérigo de Jaén, de cuyo beneficio tomó posesión á nombre de Anchieta su Procurador Bernaldo de Vozmediano, con todas las ceremonias de costumbre, entre éstas la de mover la rueda de música…”. Juan de Anchieta contaba entonces 37 años y se encontraba en el momento más importante de su carrera musical.
Juan de Anchieta[4] (Azpeitia, 1462- idem, 1523), fue Compositor renacentista y Cura-párroco, pero también tuvo notable influencia en las cortes de los Reyes católicos y del Emperador Carlos V:
“De antiguo y noble abolengo, pariente de San Ignacio de Loyola.
Hasta el presente nada o muy poco es lo que se sabe de su juventud y de sus estudios musicales, que parece haber cursado en la Universidad de Salamanca.
El primer documento que acredita su personalidad artística es su nombramiento como Capellán y Cantor de la Capilla de Isabel la católica en 1489. Estando al servicio de la Casa Real de castilla, Anchieta obtuvo, además, un beneficio en Villarino (1499), un canonicato en Granada, los títulos de Abad de Arbós, Rector de San Sebastián de Soreasu y por último fue durante algún tiempo Párroco de azpeitia, hasta su muerte. Además, según otro documento, Anchieta fue recibido también como Capellán y Cantor en la Corte del Rey Fernando en 1512. Carlos V, por último, en Real Cédula fechada en 1519[5], afirma: “…el dicho Anchieta está ya viejo para residir en nuestra Corte…” y ordena el monarca que le sean pagados al músico “quarenta e cinco mil maravedís este presente año…y en adelante cada año…[6]
Juan de Anchieta figura, con todo derecho, como una de las figuras principales en los orígenes del arte musical renacentista, y es uno de los creadores de la polifonía religiosa y profana de la España de fines del siglo XV y principios del XVI. Se conocen notables misas y otras obras religiosas de este compositor.
Recientemente se han realizado reconstrucciones del Patrimonio Cultural de gran importancia en Las Arribes: la restauración y conversión en museo de la ermita de San Sebastián de Aldeadávila, la reconstrucción de la ermita en Santa Catalina de Villarino, la apertura de una puerta medieval en la iglesia de este pueblo, y la puesta en valor del Consjunto Monumental de Aldeadávila de los siglos XVIII y XIX.
Esperemos que estos ayuntamientos continúen por este camino positivo.
[1] Aparecido en la Revista: “Cuadernos para la Historia, Madrid 1.909”. Documento 569, Tomo LV, noviembre de 1.909, cuaderno 5. Se refiere a documento firmado por el Rey Don Fernando I, el 16 de abril de 1.508 en Valladolid.
[2] Óscar VILLARROEL GONZÁLEZ: “Capilla y capellanes reales al servicio del rey en Castilla. La evolución en época de Juan II (1406-1454”); p.326.
[3] “Cancionero musical de los siglos XV y XVI”, p.22. Escrito por Francisco Asenjo Barbieri de la Real Academia de Bellas Artes, año 1890.
[4] “Introducción a la música española del Renacimiento”, p.42. Escrito por Hans Federico Neuman.
[5] Fecha probable en la que Juan de Anchieta deja el Curato de Villarino (1499-1519).
[6] Sin duda, una especie de paga de jubilación de la época.
Arribeños de Salamanca en América. Nuestra participación en el Nuevo Mundo

Bello arte isabelino en las Cruces del Calvario de Aldeadávila (Salamanca)

- Cruces renacentistas de Santiago en Aldeadávila, de la misma época que el descubrimiento de América
Muchos han sido los salmantinos que colaboraron y participaron en esa histórica labor que fue el Descubrimiento europeo de América, y entre ellos paisanos nuestros de Las Arribes.
En el viaje colombino de 1492 a América ya se embarca en la nao “Santa María” un vecino de la villa de Ledesma, pero es Joan de Ledesma, el que más destaca en el viaje de Juan Sebastián Elcano circunvalando la Tierra, y aparece como capitán.
De finales del s.XVII era el religioso Antonio Martínez de Ledezma, que ejerce en Guadalajara, México, a la edad de 37 años, natural de Aldeadávila, hijo de Fernando Martínez de Ledesma, y de Clara García, naturales de dicho Lugar de Aldea de Ávila en el siglo XVII. De este mismo siglo es el dominico Fray Alonso Sendino (Sandin), quien además de potenciar la Universidad de Santo Tomás en Manila, interviene, en el final de su vida en las Universidad del actual Ecuador, aproximadamente hacia 1690.
Hubo incluso ribereños que llegaron a ser gobernadores de alguna de las provincias de América. Uno de los más famosos es Andrés González de Saavedra, quien emigra a Méjico, en busca de fortuna a comienzos del s.XVIII, la descripción que él mismo hace de su viaje es la siguiente:
Los viajes a América eran muy largos, y había que prepararlos con suficiente antelación, dotándose de suficiente protección y acomodo[2]:
“Se procura que la mujer no realice el viaje sola, sin duda, para que su honradez no sufra menoscabo alguno. De los acompañantes se prefiere a parientes y, en su carencia, unirse a otras familias. Tampoco faltaban los criados, cuyo número está en consonancia con el status económico; aunque como vimos al tratar de los llamados, el número de los domésticos que estos llevaban era irrelevante y se circunscribían a los de las esposas de funcionarios, la de algún comerciante, hacendado o profesional de alta cualificación. Todo ello va encaminado a que la mujer se sienta protegida y efectúe el viaje con la mayor comodidad posible. Protección que se busca, como hemos indicado, con la compañía de un allegado, o agregándose a otras familias, principalmente a las de los cargos públicos, con lo que se lograba, a su vez, una disminución en el coste del pasaje.”
Si los hijos de Aldeadávila, parecían decidirse por Méjico, algunos habitantes de masueco se inclinaban por Colombia:
“Francisco Silvestre nace en el lugar de Masueco, el 4 de octubre de 1734, perteneciente a la provincia de Salamanca, y casa con Juana Inés Prieto, natural de Santa Fé de Nueva Granada”. Aunque por otra parte, parece que la familia estaba establecida en Bogotá[1].
En próximas entradas veremos más historias inéditas de “ribereños” en América, una historia que se ha contado poco, y que a mí me parece apasionante.
[1] “Parroquias madrleñas de San Martín y San Pedro El Real”.
[2] “La Emigración española a América…”, pp. 145 y 146. Isabelo Macías Domínguez.
Entrada a las ARRIBES salmantinas por LA PEÑA
Varias son las formas de entrada a la parte más espectacular, y de paisaje “más montuno” de esta Comarca tan peculiar que son LAS ARRIBES.
Para quien proceda de Zamora, o Salamanca vía Ledesma, la entrada natural a LAS ARRIBES salmantinas será por Trabanca y Villarino de los Aires. Por cierto, el “apellido AIRES” no tiene nada que ver con días ventosos o rachas de viento, sino que es de un origen histórico. Quizás hasta que no llegue al mismo pueblo de Villarino y a Santa Catalina, no le sorprenda gratamente el paisaje, por estar en esta zona adehesado y degradado, con muy poca vegtación típica arribeña. Cosa muy distinta es el trayecto a partir de Villarino, y sobre todo desde Pereña de la Ribera: es aquí donde el paisaje ya se hace con un poder, unos colores y unas vistas francamente maravillosos.
Otra entrada natural a Las Arribes, y que permite disfrutar de mayor verdor y vistas más amplias es por el pueblo de La Peña. Esta sorprendente entrada a la Comarca de Las Arribes ya fue seguida por muchos aventureros y visitantes en siglos pasados, entre ellos los periodistas de la revista “La Ilustración Española y americana” en el año 1906, o Gil González Dávila antes de 1604: y todos ellos sorprendidos por esa inmensa mole de granito que se eleva más de 40 metros sobre esta penillanura salmantina, ya descendiendo a ese verdor mediterráneo de Masueco, Pereña o Aldeadávila.
Seguro que les agrada la descripción de 1604:
El lugar de la Peña, frontera de Las Arribes, en el siglo XVI
En la página –p.262- de su “Historia de la ciudad de Salamanca, sus grandezas…” del año 1604, nos da una descripción estupenda de cómo era la aldea de “La Peña” en los albores del siglo XVII, y lo califica como uno de los tres puntos de interés de la comarca de LEDESMA:
“No es menos marauilloso que lo pasado, lo que se ve en el lugar de la peña, en tierra llana vna gran peña de quien el mismo lugar toma nombre, sin que estè otra con ella ni la aya por bue trecho, cuya altura es grade, y haze desde lexos vna marauillosa vista, subese à ella dificultosamente, y en medio tiene vn llano, y en el vna fuente y dos enzinas que à su tiempo responde con su fruto, la fuete mana poco, y no es hoda[1], ni hecha con artificio. Todos los que caminado por este paraje ven en este prodigio marauillanse, y con razo, de ver que aya puesto Dios, y la naturaleza en vn lugar ta alto dos enzinas, que echado sus raízes por las venas y entrañas de vna peña lleuan fruto y tienen vida”.
[1] “la fuente…mana poco y no es honda…”

Peña gorda de La peña. Vista en Panoramio
Aportación de Mara:
Coincido en que La Peña podría tener más promoción (menos es imposible). No es por pretender que llenen de buenas a primeras todo de gente, sobre todo siendo una zona tan sumamente tranquila, pero se ve que hay vías de escalada hechas en la peña gorda (como la llaman allí), aunque parecen abandonadas, por poner un ejemplo. Y en las guías se suele hablar muy de pasada y no digamos de poner alguna foto interesante de la misma (como http://www.static.panoramio.com/photos/original/27759271.jpg
Y como dice el párrafo final, es curioso el caso de las encinas que hay encima -juego de palabras casi- (ahora más de las dos que había hace 400 años) tanto por cómo habrán germinado como la manera en que puedan subsistir. Incluso las hay que crecen casi horizontalmente http://www.static.panoramio.com/photos/original/10943192.jpg

Vistas del Duero y de Tràs-os-Montes desde el Teso El Castillo de Pereña
Danza de palos en las Arribes de SALAMANCA

"Alvorada polos Pauliteiros de Figueirinha", 1975. MOGADOURO (Fuente: http://www.mogadouroterragente.com/)
Auspiciado por el CSIC, el profesor Antonio García Matos rescata del olvido la canción de “El Villano”, bailada como danza de palos en diversas comarcas de Salamanca, Cáceres y Soria.
Estas danzas y canciones tradicionales verán la luz en diversas obras suyas: en 1957 publica “Danzas”, donde en sus págs. 290 y ss. ya habla de esta danza de palos en Cespedosa de Tormes y en Aldeadávila de la Ribera.
En 1961 publica un nuevo libro: “Viejas canciones” donde vuelve a recoger esta danza bailada en Aldeadávila.
También hace referencia a ella la autora Margit Frenk Alatorre.
En Cespedosa todavía se practica la danza de palos, mientras que en Aldeadávila, con esos terribles años 60 y 70 que padecimos, no se conserva la tradición.
Para ver videos de “Paloteros” ver: http://www.paloteos.blogspot.com
En Aldeadávila, efectivamente, hace tiempo que se perdieron estos preciosos paleos, seguramente aún quedarán hombres que los danzaron de mozos en carnavales, pero no creo que se acuerden de mucho, y aunque se acordaran, no hay nadie que se preocupe de preguntarles. El último maestro “entrenador” de danzantes fue el Tío Patato, ya fallecido. Los vecinos de Vilvestre los supieron conservar, y bien orgullosos que deben sentirse de ello.
Todos los paleos tienen letras, que se repiten siete veces:
El villano:
Qué le daban al Villano
qué le daban pa cenar,
pa comer le daban sopas,
pa cenar?… sopas y pan.
La tortolita:
Estaba la tórtola madre
en los altos del verde limón
con las alas esparce las ramas
con el pico picaba la flor.
La viudita:
Yo a mi maridito maté
que me daba la vida mu mala,
ayudaimelo a enfardelicar
que muerto lo tengo
debajo la cama
Las coplas son aportaciones de DASNIO. Agradecemos de nuevo sus aportaciones, siempre valiosas, para “apuntalar” las entradas.